16 de abril de 2024
Tener una casa más amigable con el ambiente no es cuestión del futuro y mucho menos de grandes recursos. Probablemente el espacio en el que ahora vives no tomó en cuenta estos conceptos para su diseño, y por ello parece una labor de reconstrucción maratónica: ¿tirar paredes, hacer nuevas instalaciones, invertir en tecnología? Tal vez no sea necesario, sobre todo si partes de que quieres transformar tu hogar a partir de intervenciones menores. Para ello, aquí nuestras recomendaciones.


Primero, hay que partir de que una casa sustentable es aquella que busca tener un impacto menor en el medio ambiente, principalmente a través del ahorro de recursos como agua y energía. Pero también implica las formas de procesar los desechos, así como el daño que se produce en el entorno y la contaminación. La disminución en estos aspectos permitiría en general menos emisiones de efecto invernadero, menos desperdicio y mayor eficiencia.
Un segundo punto importante es que la casa combine materiales, técnicas y tecnologías para preservar el medio ambiente y los recursos naturales. Si partiéramos de una construcción desde cero, esto implicaría tomar en cuenta el entorno, las condiciones climáticas y hasta materiales naturales o de bajo impacto en la edificación. Sin embargo, esto a veces es difícil de controlar.
Por ello, entra un tercer elemento, que son los mecanismos o instrumentos que puedes modificar: tecnología para ahorrar agua, formas naturales de generación de luz, ahorro en energía eléctrica y en sistemas de iluminación, y aprovechamiento de la ventilación natural. Esto incluye, por ejemplo, llaves ahorradoras de baño, captación de agua pluvial, inodoros de menos litros por descarga, focos led, baterias recargables, ventanas de doble vidrio para disminuir el uso de calefacción, manejo correcto de desechos como el aceite para evitar la contaminación del agua y hasta la instalación de paneles solares o calentadores solares..

